La Asociación Juvenil Olalde es un centro educativo con un proyecto concreto y bien definido, que ofrece actividades extraescolares y de tiempo libre. Desarrolla su función después de las horas de clase, los fines de semana y durante las vacaciones.
La labor que desarrolla no tiene finalidad lucrativa. Los socios aportan una cuota que cubre una parte de los gastos que se realizan. El deseo de llegar a muchas familias y la envergadura de los instrumentos que se utilizan hace que salga adelante gracias a la generosidad de muchas personas que colaboran a través del Patronato.
El Club Olalde comenzó a mediados de los sesenta, por iniciativa de un grupo de padres, como lugar de convivencia para chicos de 10 a 18 años. Los padres promotores del club encomendaron la responsabilidad de la actividad formativa a la Prelatura del Opus Dei.
El Opus Dei fue fundado en Madrid, España, el 2 de octubre de 1928 por San Josemaría Escrivá de Balaguer. En 1982, el Papa Juan Pablo II lo erigió en Prelatura Personal de ámbito internacional. Su nombre completo es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Las prelaturas personales son figuras jurídicas, previstas por el Concilio Vaticano II, que se constituyen para llevar a cabo peculiares labores apostólicas: es el caso del Opus Dei, para difundir en todos los ambientes de la sociedad una profunda toma de conciencia de la llamada universal a la Santidad y al apostolado, y más concretamente del valor santificador del trabajo ordinario. En la actualidad pertenecen a la Prelatura laicos y sacerdotes de los cinco continentes.
La finalidad del Opus Dei es la formación cristiana de personas de todas las edades y condición, con insistencia en el valor trascendente del trabajo bien realizado y de todos los ámbitos de la vida corriente. Tiene además una larga experiencia en labores formativas con la juventud.
La influencia del Opus Dei en el Club se manifiesta en multitud de detalles grandes y pequeños: la seriedad y exigencia en el estudio personal, el afán de convivir en libertad, el aprendizaje de la solidaridad y el servicio a los otros, el orden, el optimismo, etc. que impregnan todas las actividades; pero no se implica en los aspectos organizativos o de gestión.
¿Y POR QUÉ IR A OLALDE ?
- El estilo educativo del club está en consonancia con un estilo de vida que probablemente también se note en la casa y en el colegio.
V. ¿No puede ser demasiado de lo mismo?
Precisamente en los momentos en los que estamos hace falta que vean abundantes ejemplos positivos, pues abundan los modelos de anti-valores en el medio ambiente.
- Los adolescentes necesitan lugares de ocio atractivos y sanos.
V- ¿No es que desconozcan la realidad?
No hace falta sumergirse en el mundo de la droga para conocer sus efectos. Vuestros hijos conocen de sobra lo que pasa en otros ambientes.
- En un club suelen coincidir chicos cuyas familias tienen una escala de valores similar, lo que facilita que a la hora de elegir amigos sea entre los más afines al estilo de vuestra familia.
V. Insisto en la pregunta,¿no es bueno que conozcan otras realidades?
Los socios de un club no viven en un mundo aparte. Tienen otras muchas ocasiones de convivir con otras personas. Asistir a un club no significa estar todo el día dentro de él.
- Ve jóvenes mayores que él que rezan, que estudian y sacan buenas notas, que se preocupan de los demás, que dedican tiempo a otros.
V. Eso ya se lo decimos nosotros...
El adolescente pasa el punto de referencia de sus padres o de los adultos en general al de otros jóvenes. Ver que es posible divertirse y llevar una vida sana les anima a intentarlo, de acuerdo a su modo de ser y respetando su personalidad.
- Reciben una formación, que por el contexto es complementaria a la que puedan recibir en casa o en el colegio: los ejemplos son más cercanos a su situación.
V. ¿No acabarán hartos de tanta formación?
Se trata de hacer atractiva la virtud, no de agobiarles. El estilo de la formación que reciben se basa en destacar los aspectos positivos y la recompensa recibida es ser más feliz. Además la educación que se les transmite está impregnada en un ambiente de libertad y responsabilidad personal.
- Hay unos preceptores bien formados que están con ellos, ven cómo ayudarles a mejorar en lo humano y en lo sobrenatural.
V. ¿Pero el preceptor hasta qué punto tiene derecho a intervenir en su formación?
En la medida en la que les confiáis la educación en el ocio de vuestros hijos. El derecho a entrar en la intimidad se gana con el respeto y la confianza. A nadie se le invade su intimidad, si él no pide consejo.
- El club + colegio + familia sí es capaz de ayudarles a ir contracorriente.
V. ¿No pueden salir rebotados de tanta formación?
Si miras el horario de una semana, comprobarás que el tiempo dedicado a rezar y a formarse es sólo una pequeña parte.
- No es verdad que haya que probar todo y quedarte con lo bueno (si lo hiciéramos con las setas sería peligroso)
V. Si, pero tampoco vivir en una burbuja.
No se les oculta la realidad de otros modos de vida, pero cuando les toca moverse en ese ambiente -la llegada a la universidad, por ejemplo- ya tienen más madurez y resortes para poder vivir el estilo de vida por el que apuesten.
- El club no separa a los chicos de sus familias. Un chico normal si no estuviera en el club estaría en la calle.
V. Pues hay chicos que pasan muchas horas en el club.
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El adolescente necesita despegarse de sus padres. Si no estuviera en el club estaría en la calle o en una sala de juegos. El despego no es consecuencia de ir por un club, es consecuencia de la edad por la que pasan.
- La familia y el club van en la misma dirección, por tanto todo lo que se les pueda decir a ellos se dice antes a los padres.
V. Entonces eso también nos compromete como padres a vivir de acuerdo a ese estilo.
Efectivamente, un adolescente pide coherencia. Lo ideal es que llegue un momento en el que todo lo decida la comisión familiar y los preceptores se puedan dedicar a su labor de formación.